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Desde la antigüedad han existido en Alejandría dos puertos. En 1870 se construyó una escollera, reformada en 1906, que ha ampliado el puerto occidental convirtiéndolo en el mejor del Mediterráneo oriental, que soporta el 80% del tráfico marítimo exterior de Egipto, ya que puede acoger hasta 250 buques de gran calado, y en donde está la terminal del oleoducto Suez-El Cairo-Alejandría, con una refinería de petróleo y el centro comercial, la aduana y numerosos almacenes. También se usa como base por los barcos pesqueros. El puerto oriental se ha convertido en puerto deportivo.
El edificio religioso más importante de la ciudad es la mezquita de Abu al-Abbas al-Mursi, un jeque murciano del siglo XIII, patrón de los pescadores alejandrinos.La Alejandría del siglo XXI es una ciudad moderna, con un trazado en cuadrícula (plan hipodámico), al estilo griego, o europeo del siglo XIX, que difiere de las laberínticas ciudades islámicas.
Actual Biblioteca alejandrinaEs un centro del comercio del algodón, principal producto agrícola del país, y con un importante núcleo de industrias textiles, químicas, de construcción mecánica y naval y centro bancario.
Su aeropuerto es el segundo de Egipto, con un gran tráfico internacional.El Plan Toshka o "New Valley", inaugurado en enero de 1997, cuya finalidad es hacer un delta alternativo paralelo al valle del Nilo que recuperará tierras del desierto, ampliará sus perspectivas de negocios.
La comunidad internacional, por medio de la (UNESCO), ha financiando el Proyecto de Reconstrucción de la Antigua Biblioteca de Alejandría, que tiene un centro de conferencias, Museo de las Ciencias, Planetario, Centro de Estudios, Instituto Caligráfico y Museo. Ocupa una área de 85.000 m², y guarda 8 millones de libros, 100.000 manuscritos antiguos y 10.000 libros raros, además de material electrónico y audiovisual y bases de datos.
Aunque por la proximidad al mar las costumbres en el vestir resultan un poco más relajadas que en El Cairo, sigue existiendo algo de puritanismo en los espacios públicos, como la playa o los cafés, sólo con presencia masculina. La oración es respetada, y el alcohol, que en Cairo resulta habitual, es raro. Con el buen tiempo, los habitantes están en la calle: bien en la corniche (20 kilómetros de paseo marítimo), bien en los cafés jugando al dominó y fumando la tradicional pipa de agua, o de compras: Desde la plaza de Mohammed Alí hacia el interior, toda la ciudad es una mezcla de zoco tradicional y centro comercial moderno. Al final de la playa, el fuerte Qaytbay, que aloja el museo naval y una mezquita cuyo minarete fue destrozado por los británicos en el siglo XVIII, se ha convertido en un centro de reuniones, desde donde se contempla la ciudad y el mar y se puede tomar el té en alguna de las ventanas.
HISTORIA.
En el año 332 adC Egipto estaba bajo la dominación persa. Ese mismo año, Alejandro Magno entró triunfalmente como vencedor del rey persa Darío III y los egipcios le aceptaron y le aclamaron como a un libertador. Hay que tener en cuenta además, que en Egipto había desde mucho tiempo atrás gran cantidad de colonias griegas y que por lo tanto no eran gentes consideradas como extranjeras.
Al año siguiente, en el 331 adC, fundó la ciudad que llevaría su nombre en un lugar del delta del Nilo, sobre un poblado llamado Rakotis habitado por un puñado de pescadores. La elección del emplazamiento fue muy afortunada pues estaba al abrigo de las variaciones que pudiera tener el río Nilo, y por otro lado, lo suficientemente cerca de su curso como para que pudiesen llegar a través de sus aguas las mercancías destinadas al puerto, a través de un canal que unía el río con el lago Mareotis y el puerto.
El lugar estaba frente a una isla llamada Faros, que con el tiempo y las múltiples mejoras que se harían quedaría unida por un largo dique a la ciudad de Alejandro. El arquitecto que realizó esta obra se llamaba Dinocrates de Rodas. El dique tenía una longitud de siete estadios (185 m cada estadio), por lo que se le llamó Heptastadio (επτασταδιoσ). La construcción del dique conformó dos puertos, a ambos lados: el Gran puerto, hacia el este, el más importante; el Puerto del buen regreso (Ευνoστoσ), al oeste, que es el que continúa utilizándose en la actualidad.
En los amplios muelles del gran puerto atracaban barcos que habían surcado el Mediterráneo y el Atlántico. Traían mercancías que se apilaban en los muelles: lingotes de bronce de España, barras de estaño de Bretaña, algodón de las Indias, sedas de China. El famoso faro construido en la isla de Faros por Sostral de Cnido, en 280 adC, dispuso en su cúspide un fuego permanentemente alimentado que guiaba a los navegantes, hasta 1340, cuando fue destruida la edificación.
El arquitecto Dinocrates se ocupó también del trazado de la ciudad y lo hizo según un plan hipodámico, sistema que se venía utilizando desde el siglo V adC: una gran plaza, una calle mayor de treinta metros de anchura y seis kilómetros de largo que atravesaba la ciudad, con calles paralelas y perpendiculares, cruzándose siempre en ángulo recto. Se construyeron barrios, semejantes a los que levantaron los españoles en las ciudades hispanoamericanas, las llamadas cuadras. Las calles tenían conducciones de agua por cañerías. Administrativamente se dividió en cinco distritos, cada uno de los cuales llevó como primer apelativo una de las cinco primeras letras del alfabeto griego. Cuando Alejandro se marchó de Egipto para continuar sus luchas contra los persas dejó como administrador de Alejandría a Cleomenes de Naucratis.
Alejandro Magno (Sarcófago, Museo Arqueológico de Estambul)Fue una ciudad opulenta. Los Ptolomeos construyeron un palacio de mármol con un gran jardín en el que había fuentes y estatuas. Al otro lado de ese jardín se levantaba otro edificio construido en mármol al que llamaban Museo (μυσειoν). Fue una innovación del rey Ptolomeo I Sóter y en él se reunía todo el saber de la época. El museo tenía una gran biblioteca. Cerca de este edificio se levantaba el templo de Serapis, el nuevo dios greco-egipcio. En el centro de la ciudad se hallaba la Asamblea, las plazas, los mercados, las basílicas, los baños, los gimnasios, los estadios y demás edificios públicos y necesarios para las costumbres de estos siglos.
Los habitantes de esta magnífica ciudad eran en su mayoría griegos de todas las procedencias. También había una colonia judía y un barrio egipcio, de pescadores, el más pobre y abandonado de la gran urbe.
Alejandría se convirtió pronto en el centro de la cultura griega en la época helenística y contribuyó a helenizar al resto del país de tal manera que cuando llegaron los romanos todo Egipto era bilingüe. El arte y la arquitectura era lo único que se mantenía propiamente egipcio. Tan importante llegó a ser y tan grandiosa que la llamaron Alejandría ad Aegyptum, es decir, "Alejandría que está cerca de Egipto", perdiendo importancia el resto del país.
MONUMENTOS.
Aquellos antiguos monumentos de que habla la historia de Alejandría desaparecieron casi todos; sólo de algunos han llegado hasta nuestros días restos y ruinas desperdigados:
El faro, monumento llevado a cabo por el segundo de los ptolomeos y que, según cuenta la Historia, llegó a estar catalogado como una de las siete maravillas del mundo Antiguo. Recientemente se han hecho estudios submarinos y parece ser que se han encontrado bastantes vestigios de esta gran torre.La columna o pilar de Pompeyo que pertenecía al Serapeo o templo del dios egipcio Serapis y que se halla situada sobre un montículo en el antiguo distrito de Racotis.
* El Serapeo del que apenas queda nada sino algunos túneles, criptas y nichos y alguna columna de mármol. * El Cesareum es uno de los desaparecidos, arrasado por las turbas de Teófilo; en su lugar está la estatua del nacionalista alejandrino Saad Zaghloul. La fortaleza de Quaitbay, una grandiosa fortaleza defensiva, mandada construir en el año 1480 por el sultán Quaitbay. Su atractivo radica en que está construida exactamente en el mismo lugar donde se supone que se encontraba el famoso faro.Las tumbas de Anfushi, descubiertas en los años 1901 y 1921.
Las catacumbas de Kom el-Suggafs, de los siglos I y II.
El templo de Taposiris Magna, contemporáneo de la fundación de Alejandría. Hoy sólo quedan restos de un muro exterior y un pilono.El Palacio Montazah, que fue residencia de verano de la familia real, mandado construir por el jedive de Egipto (virrey) (1892-1914) Abbas II.
El Museo Grecorromano, construido en el año 1893, durante el gobierno de Abbas Helmi II. Está dedicado sobre todo al arte alejandrino.
Los monumentos sumergidos. A lo largo de los años 90, el Consejo de Antigüedades y el Instituto Europeo de Antigüedades se lanzaron a un proyecto de investigación en la zona del puerto del este, obteniendo fructuosos resultados y grandes e importantes hallazgos que dieron pie a una investigación y estudio exhaustivo del lugar y de su historia.
Fundada por Alejandro Magno en el año 300 a. de C., fue conocida como la “Perla de Egipto”. Segunda ciudad del país, con más de 6 millones de habitantes y uno de los puertos más importantes del Mediterráneo. Entre sus lugares a visitar destacamos: el museo Grecorromano, la Columna de Pompeyo, erigida por el emperador Diocleciano, la fortaleza de Qaitbey, levantada en el mismo lugar donde se elevaba el antiguo faro de Alejandría (considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo), las catacumbas de Kom El Shogafa y los jardines de Al Montazah, donde está el palacio del rey Faruk. No debemos abandonar la ciudad sin almorzar en uno de sus típicos restaurantes de pescado.
Se trata de una de las urbes más bellas de Egipto, la ciudad romana, llena de hermosas playas. Fue el centro del desarrollo cultural y científico que se desplegó en torno al Museidon, una institución en la que eruditos de todo el mundo estudiaban distintas materias. La mítica Biblioteca de Alejandría, desgraciadamente hoy perdida, fue uno de los centros de saber más importantes del mundo antiguo, y en ella estudiaron Calímaco, Euclides y Dídimo, entre otros. De ella quedó escrito que tenía más de setecientos mil rollos de pergamino. La séptima maravilla del mundo antiguo, el Faro (297 a.C.), con sus 135 metros de altura, también desapareció con el paso de la historia. Fundada por Alejandro Magno en el año 332 a.C., la ciudad ocupa actualmente la Isla de Faros y la franja de tierra entre el Mediterráneo y el Lago Maryut o Mareótide. A pesar de que ha perdido gran parte de los templos y construcciones de Ptolomeo y Alejandro, todavía hoy se percibe el proyecto urbano de Dinócrates, cuadriculado, al estilo romano. Hoy, Alejandría es una ciudad cosmopolita, una de las más modernas de África, un mosaico de culturas donde conviven griegos, ingleses, franceses, italianos, judíos.... Lawrence Durrell la describe así: ‘Cinco razas, cinco lenguas, una docena de creencias’.Si desea más información sobre nuestros servicios o productos
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